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Restauradora y Estética dental : Efecto de férula en endodoncia
Enviado por Jordi Pejoan el 26/2/2006 23:40:00 (24262 Lecturas)

Revisión bibliográfica del "Efecto férula en Endodoncia" por el Dr. Garrick Morales

Efecto de Férula en endodoncia

Revisión bibliográfica por: Dr. Garrick Morales Wer (Guatemala)

E-mail: garrickmoraleswer@yahoo.com

Una férula es una banda de metal que usualmente es parte de la restauración coronal. Esta aumenta la resistencia del diente a la fractura y debe tener un mínimo de altura de 1 a 2 mm, debe ser paralela a el eje axial y rodear en su totalidad el diente. No debe invadir el espacio biológico.

El éxito de un tratamiento de conductos bien elaborado consiste en un buen sello coronal, la protección del la estructura dental remanente, restauración de la función y una estética aceptable. Sin embargo una forma en la que fracasan piezas que son restauradas con pines intraradiculares colados o prefabricados, es provocando una fractura radicular por una inadecuada distribución de las fuerzas. Es importante el diseño del la restauración tanto del poste como de la corona para prevenir este tipo de situaciones.

La férula dental es una banda de metal que rodea la estructura dentaria remananente. Se ha propuesto que la férula sea parte de la restauración intraradicular o de la corona protésica; el efecto protector o férula ocurre al resistir fuerzas nocivas a la estructura dentaria como por ejemplo: el efecto de palanca.

La mayoría de investigaciones acerca de las férulas se ha hecho en laboratorio, la complejidad de la cavidad oral no nos permite extrapolar resultados con un 100 % de veracidad.

Este concepto ya se había propuesto desde 1961 por Rosen, sugiriendo la colocación de una abrazadera extracoronal. El lo define como un collar subgingival que soportara a el muñón y ocupara toda la región cervical del diente. En 1996 Rosen y Partida-Rivera trabajaron en una investigación usando este collar. Se utilizaron 76 dientes extraídos, incisivos laterales; las piezas seccionaron hasta un milímetro por encima de la unión cemento amélida. En la mitad de la muestra se hicieron preparaciones con bisel y hombro de 2 mm y la base de este con un ancho de .25 mm con un ángulo de convergencia de 6 grados, se hicieron colados de oro que representaban la parte coronal de la restauración. Se atornillaron postes intra coronales hasta provocar fractura radicular. El collar redujo significantemente la incidencia de fractura. Sin embargo la aplicación de fuerzas rotacionales raramente estará presente en la cavidad oral.

En 1985 Tjan y Whang comparan el grosor de dentina remanente (bucal al espacio para el poste). Dividieron su muestra en 3 grupos; uno con 1mm, 2 mm y 3 mm respectivamente. Ellos concluyen que la incorporación de un collar de metal no aumenta la resistencia a la fractura y no se observaron diferencias significativas entre los diferentes grupos de grosores de dentina.

En 1989 el efecto del collar cervical fue re examinado por Barkhordar, el se baso en el estudio de Tjan y Whang (1985), pero utilizo un collar modificado. El utilizo 40 piezas dentales extraídas. Dividió la muestra en 2 grupos, a uno le colocó el collar y al otro no. Se cementaron postes y núcleos colados. Luego se sometieron a fuerzas de compresión. Barkhordar concluye que el collar metálico aumenta significativamente la resistencia a la fractura. Además el observa diferentes patrones de fracturas entre los grupos. El grupo con collar cervical presento fractura horizontal, mientras que el otro grupo presento fractura vertical.

En 1990 Joseph y Ramachandran comparan la efectividad del collar cervical con el grosor de dentina bucal, ellos forman 4 grupos, uno con 1 y 2 mm de dentina bucal, con bisel y sin bisel. Usaron pruebas similares a las de Tjan y Whang. Estos autores concluyen que usar un collar de 2 mm aumenta la resistencia a la fractura.

En 1996 Saupe y colaboradores evaluaron la influencia del collar metálico en piezas comprometidas estructuralmente reforzándolas con resina y sin esta. Se dividió en dos categorías con refuerzo de resina y sin este. Para cementar las restauraciones coladas utilizaron un cemento a base de resina en lugar de oxifosfato de zinc. Antes de someterlas a tensión las piezas en el área radicular fueron cubiertas con una cubierta de hule simulando el ligamento periodontal, una vez colocada esta matriz de hule estas fueron sumergidas en bloques de resina. Se les aplico fuerza a los dientes hasta fracturarlos. Las piezas que poseían refuerzo de resina presentaron mucha mas resistencia que las demás.

En 1992 Hemmings y colaboradores demostraron que el uso de collar cervical aumenta la resistencia a fuerzas de torsión. Ellos utilizan un bisel largo a 45 grados en el grupo experimental y demostraron que con esto aumentan la fuerza de resistencia 13 veces mas que sin bisel en el grupo control.

La mayoría de los estudios citados anteriormente no utilizan coronas como restauración final, solo utilizan el poste y el núcleo cementado sin restauración final. Al presentar esa situación y someterse las piezas a fuerzas extremas según Loney y colaboradores el cemento será afectado en primera instancia y se aflojara el pin intra radicular lo cual creara algún tipo de palanca que precipitará la fractura radicular.

En 1990 Sorensen y Engelman sugieren que se debe preservar lo mas posible de estructura dentaria y definen el efecto férula como un collar metálico que rodea la parte cervical de la estructura dentaria.

En 1992 Milot y Stein investigan sobre la selección del poste , ellos utilizan 48 piezas dentales, incisivos maxilares, y dividen la muestra en tres grupos. Un grupo con poste y núcleo colado, los demás utilizan postes prefabricados y núcleos de algún material. Dentro de los grupos se hizo una subdivisión, a la mitad de los dientes de cada grupo se les hizo un bisel cóncavo 1 mm apical al margen; se colocaron y cementaron coronas a todos los dientes. Una vez hecho esto se sometieron las piezas a fuerzas de compresión hasta la fractura de estas. Los resultados revelaron que el bisel y el collar gingival aumentan la resistencia a la fractura. Ellos proponen que el bisel produce un efecto de férula y el collar gingival da soporte en el punto de palanca.

En 1995 Libman y Nicols basándose en estudios de Sorensen y Engelman investigan el efecto de la altura de la férula en cuanto a resistencia a la compresión. Ellos dividen su muestra en 3 grupos con diferentes alturas 0.5,1 1.5 y 2 mm, a todas las piezas se le preparó un hombro de 1 mm de ancho. Los dientes se restauraron con postes colados y con coronas. Los autores concluyen que 1.5 mm es lo mínimo en altura para una férula para que esta tenga resultados satisfactorios.

La mayoría de los estudios sobre el efecto de férula han utilizado postes colados en 1992 Milot y Stein usaron postes prefabricados y no encontraron diferencia estadísticamente significativa en cuanto a la resistencia a la fractura. Todos los postes fueron cementados con fosfato de zinc .

En el 2001 Al-Hazaimeh y Gutteridge investigaron el efecto de férula en incisivos centrales superiores y utilizaron postes prefabricados y núcleos de resina. Ellos utilizaron 20 piezas dntales extraidas; a la mitad se les colocó una férula de 2 mm, a la otra mitad no se le colocó nada. El estudio concluyó que no existía diferencia entre los grupos. Los autores del estudio opinaron que la resina enmascaró cualquier beneficio que pudo haber aportado la férula. Sin embargo las piezas que poseían férula mostraron fracturas oblicuas mientras que las otras mostraron fracturas verticales.

En 1991 Kurer recomienda una clasificación para restaurar piezas tratadas endodonticamente monoradiculares: clase I se refiere a piezas con suficiente estructura dentaria en la cual se puede hacer una preparación para corona, clase II hay estructura coronal pero requiere reconstrucción del muñón y clase III no posee estructura coronal. Clase IV y V se refiere a complicaciones y fracturas intra óseas y afecciones periodontales.

Al restaurar una pieza dental es importante que el clínico considere la cantidad de tejido supragingival, Libman y Nicholls (1995) demostraron que el mínimo de tejido dentario de la dentina coronal debía ser de 1.5 mm sobre el margen de la preparación protésica. Por debajo de esto la pieza es mas susceptible y disminuye su resistencia significativamente.

En 1998 McLean recomienda que la altura de la férula debe ser de 2 mm para compensar las dificultades de la preparación intraoral.

La altura de la férula será obtenida e influenciada en relación al espacio biológico que sabemos que es la distancia entre el epitelio de unión y la cresta alveolar. El margen de la corona deberá estar 2 mm por encima de la cresta alveolar. Para evitar problemas se recomienda por lo menos 3 mm sobre el margen de la preparación. Para lograr un efecto de férula aceptable se requiere por lo menos 4.5 mm de estructura dentaria sobre la cresta alveolar.

En aquellos casos en que el margen es subgingival y no exista suficiente espacio para lograr el efecto de férula el clínico deberá considerar un alargamiento de corona o una extrución ortodontica.

En el 2001 Hazameh y Guteridge sugieren utilizar un poste prefabricado de resina y un núcleo de resina para casos en los que o exista suficiente espacio para lograr el efecto de férula.

En las siguientes figuras se puede observar algunas medidas interesantes sobre el tamaño de las restauración colada y la estructura dentaria remanente para así lograr el efecto de férula.


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